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(Rie). Ha cambiado en muchas cosas. Ha pasado mucho tiempo y
la vida me ha hecho madurar y te hace cambiar. Un punto importante es que he
sido madre, y eso significa un antes y un después en una mujer. Creo que ahora
tengo más madurez.
¿ Cinco años separan sus dos trabajos discográficos. Ha
sido en parte por un problema con su discográfica anterior?
Bueno… Ha sido por todo un poco. Es cierto que con la
discográfica tuvimos algunos problemas, que ya están solucionados. Pero lo
importante es que yo este disco quería hacerlo con tranquilidad y dando pasos en
firme, para no tener que volver luego atrás. Y eso lleva mucho tiempo.
¿Qué resaltaría de su nuevo disco La voz del agua?
Es un disco que suena mucho a mi tierra, suena mucho a
Graná y por eso le pusimos La voz del agua, porque allí hay mucha agua. Además,
es un disco muy personal porque lo hemos hecho como nos ha dado la gana.
¿Quizás de eso viene que haya mezclado en este disco
estilos muy diferentes. Abarca palos flamencos como la soleá por bulerías o el
pregón, y otros estilos musicales como la balada o el tango argentino.
Explíqueme esto?.
El tango argentino, es El tango de las madres locas de Carlos
Cano. Yo escuché este tema cuando acaba de ser madre y aquello me llegó al alma.
Sabía que algún día tenía que grabarlo y lo tuve reservado hasta que hicimos el
disco.
¿Además ha
autoproducido su nuevo disco. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
La experiencia ha sido muy buena, pero también muy dura
porque una comete errores y claro… Supongo que cuando llevemos diez discos no
cometeremos esos errores. Pero es muy bonito porque es algo más. No es solamente
ponerte guapa y subir al escenario a cantar, sino que la satisfacción es mucho
mayor.
¿También ha querido acercarse a poetas como Rafael Alberti o
Bergamín. ¿Por qué estos y no otros?
Porque son mis preferidos. Alberti, Bergamín y Benítez
Carrasco son de los que más me llenan, los que mejor expresan lo que yo diría y
lo que siento.
¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?
Todo aquel que le suene bien la voz. (Rie). Me gusta
mucho el cante. Por supuesto tengo mis preferidos como Camarón, Manolo Caracol,
Canalejas de Puerto Real; son a ellos a los que más escucho. Pero a mi me gusta
escuchar a todo el mundo, con que haga una cosita bien ya lo escucho.
¿Su
generación ha dado muchos cantaores jóvenes, que están triunfando. ¿Cómo ve el
panorama del cante flamenco actual?
Muy bien. Yo creo que estamos en el mejor momento. Hay un
nivel altísimo de cante, de baile y de toque y además estamos muy bien mirados.
Ahora es cuando los flamencos estamos en el lugar en el que deberíamos haber
estado hace mucho tiempo y hasta donde nos ha costado mucho trabajo llegar.
¿Cree que ha cambiado eso de que el flamenco es solamente
para unos pocos y ahora es capaz de llegar por fin a un mayor número de gente?
Ahora llegamos a grandes masas, entre comillas. Grandes masas
de 2.000 personas, en vez de en un cuarto con un señorito que te dice cuándo
puedes o debes cantar.
¿Por último, un pequeño cotilleo. Explíqueme eso de que empezase su faceta
artística bailando y, al final, acabase como cantaora?.
(Ríe). Yo empecé como bailaora… Bueno, si es que a aquello se le podía
llamar bailar. Era lo más llamativo para una niña pequeña, vestirte con tu
traje, los zapatos de tacón, pintarte… Pero rápidamente mi padre, que es
cantaor, se dio cuenta que lo del baile no iba conmigo y me propuso hacer una
pequeña colaboración con él en uno de sus espectáculos. Desde entonces, que
tenía doce años y fue la primera vez que me subí a un escenario para cantar, ya
no he cogido más el baile. |