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Esta cariñosa gaditana natural de la
localidad de Torrecera, cercana a Jerez, canta como quiere lo mismo bulerías,
sevillanas, milongas o tanguillos. Todo con un marcado acento sureño -en el uso
del ceceo, también- que repite en Soñando despierta, disco con el que
regresa al mercado exaltante en energía y buenos deseos. |
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¿Cuáles son esos sueños de los que
hablas en el título de tu álbum nuevo?
Bueno, normalmente sueño dormida. El nombre es una metáfora, como en mi primer
disco, Hablando con la luna, orientada a la idea de que esos deseos se
hagan realidad.
Algunos de ellos sí que se han cumplido, ¿no?
Sí. Pensaba que no alcanzaría las ventas del anterior, por ejemplo. Además se
están dando muchas oportunidades como la de irnos a Miami.
¿A Miami? ¡Madre mía! ¿No te da reparo?
¡Hombre! ¿Tú sabes lo que son doce horas en el avión esperando a que lleguemos?
¿Y se creerán allí que ya te marcabas tus primeros fandanguitos con tres años?
Es verdad. A los dos y algo ya estaba en la barra de mi bar cantando a cambio de
chocos. Yo le decía a la gente: "Si me das dos chocos, te canto". Eso, o
veinticinco duros para irme a la maquinita a jugar.
¿Entonces, desde pequeña has tenido claro que querías ser…
Claro. Veía a los otros y pensaba que eso mismo tendría que hacerlo yo algún
día. Requiere mucho esfuerzo y, aunque yo no sea tranquila, tengo que estarlo.
Si no, no podría con lo que llevo.
¿Al final, has entrado en este mundo por la puerta grande. ¡Casi setenta
conciertos el año pasado!
¡Y no he hecho más porque mi padre no ha querido! Estaba con él en la oficina
del representante y me llamaban tres o cuatro…
¿No te cansas de tanto trabajo? Nada más oírlo suena agotador…
¡Qué va! Puedo más que las olas. Mientras que tenga la voz, que puede durar todo
que quieras, seguiré. Hay que cuidarse, hacer lo que desee el público y
esforzarse a ser una gran artista y persona.
¿De quién has heredado tus cualidades: de papá o de mamá?
De mi padre. Es como un cantautor. Me ha hecho muchas canciones y me ha enseñado
desde chica.
¿Háblame de ti, ¿no? ¿Cómo es María Carrasco?
Me gusta ser una niña normal. Voy al colegio todos los días y, si falto, me pego
un tirón de pelos que me dan unos dolores de cabeza… En mi pueblo y en mi casa
soy María. En el escenario, María Carrasco.
¿Has escrito dos cartas a los Reyes Magos, la tuya personal y la que interpretas
en una de las melodías de Soñando despierta. ¿Qué les has pedido a sus
majestades?
Que haya felicidad por todos lados. Que a los niños les traigan muchas cosas,
pero no carbón. Que salga todo bien, haya trabajo, salud… ¡y que guste mi disco!
(risas).
¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que todavía no has perdido tus raíces…
¡Pero si soy de lo más normal! Por cantar ahora, no me voy a comer el mundo.
Seguiré como siempre.
¿Y no te ves probando otros ritmos?
Claro. A mí lo que me des, yo lo canto. Si me pones reaggetton, le subo un tono
más. Tienes que probar con todo.
¿A qué figuras admira María Carrasco?
Pues a Rocío Jurado, "la más grande". Pero ahí no se puede llegar. Yo no pienso
en un ídolo para ser como él sino llegar hasta donde den mis fuerzas
¿Ahora tienes tú seguidores que te aclaman. Resulta extraño, ¿verdad?
Estoy delante de Andalucía, de España. Si me para alguien por la calle para que
le firme un autógrafo, lo hago como María. Es algo lógico. El otro día me metí
en una atracción de un centro comercial y vinieron diez o quince chavalitos:
"¡Mira, María Carrasco! ¡Es más bajita que en la tele!".
¿Pensemos en que, por la razón que sea, no está la música en tu futuro. ¿A qué
te dedicarías?
Al fútbol. No puedo ver un balón en la calle y no ir detrás de él. ¡Pero que
quede claro que soy muy mujer! |