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¿Qué puede decir sobre la aportación de los aficionados al
flamenco?
Entre los años 60 y 70, la mayor parte del conocimiento
flamenco se adquiriría en las casas de vecinos por transmisión personal y
familiar y, luego, se pulía visitando las tabernas ubicadas en barrios como el
Alcázar Viejo, Campo de la Verdad, San Agustín y Santa Marina principalmente.
Los profesionales ya se escuchaban en Los Califas, y posteriormente en las Peñas
donde imponían su conocimiento, naturalmente superior al del aficionado.
¿Guarda el flamenco actual algunas reminiscencias de aquel
tiempo?
Por supuesto. Los cantaores de aquella generación han sabido
adaptarse a los nuevos tiempos. Por ejemplo, El Pele se inició muy joven y bebió
de aquellas fuentes, aunque él ya lo llevaba dentro. Todo ello le sirvió para
ser una de las primeras figuras del cante. El aficionado tenía que pedir la vez
para poder cantar.
¿Se dice que es usted uno de los depositarios del cante
cordobés?.
No, yo ahí llegué tarde. Mis vivencias en la Piedra Escrita,
principalmente fueron el aprendizaje de palos y estilos, cosa que en aquellos
tiempos se valoraba mucho, si bien escuchaba a cantaores que hacían los cantes
de Córdoba, como Onofre y Pepe Lora. Estos cantes siempre se han estimado menos
fuera. Siempre se anteponían Cádiz, Jerez y Triana. Por lo cual yo me preocupé
de esos cantes después de completar mi aprendizaje de estas localidades
cantaoras.
¿La música de Ramón Medina la ensambla frecuentemente en
compás de bulerías?.
Principalmente, las bulerías navideñas, que así las etiquetó
el recordado trovador de Córdoba, si bien hay letras que encajan por alegrías y
tanguillos. Esto no es nada nuevo, pues ya tenemos a Chano Lobato metiendo por
bulerías El arriero va , por poner un ejemplo, y a Fernanda y Bernarda de
Utrera, los cantes de levante, ya que aquí todo estriba en el compás.
¿Qué opina de Córdoba como territorio referente del flamenco?
En palos y estilos, en mi opinión, es muy escaso, pues casi
siempre fueron cantaores locales que no ejercieron como profesionales los que
fijaron los cantes por soleá y alegrías de Córdoba. En cambio, en profesionales
sí tenemos muy buenos referentes, como Cayetano Muriel, Fosforito, El Pele, Luis
de Córdoba, Curro de Utrera y otros.
¿Qué puede decir sobre su participación como miembro del
jurado en algunas ediciones del Concurso de Arte Flamenco que se celebra en
Córdoba?
Fui elegido por mi cargo en la Federación de Peñas Flamencas.
En todas las ediciones se ha hablado mucho sobre el jurado. Durante mi
participación la adjudicación de los premios siempre ha sido de forma
absolutamente democrática. Nunca me he sentido coartado por ninguna fuerza y mi
opinión ha sido escuchada hasta el último punto. Los premios siempre se han
otorgado por unanimidad y mayoría.
¿Considera usted que la estructura actual del certamen se
adecua a los nuevos tiempos?
En la comisión organizadora siempre ha habido personal muy
respetado en el mundo del flamenco que se ha preocupado por mantenerlo
actualizado. De hecho, en las cinco últimas ediciones se han operado cambios que
lo han beneficiado eficazmente.
¿Cómo ve actualmente a las nuevas generaciones de flamencos
que existen hoy en día?
-Existe una técnica y un preciosismo que puede en algunos
momentos producir escalofríos. Es más bonito que antes, salvo excepciones. Todos
los cantes están como muy urbanizados y lo más seguro es que pronto toquemos
techo y tengamos que volver a ruralizarlos.
¿Cree que el flamenco puede ser uno de los factores que hay
que tener en cuenta para que Córdoba consiga la Capitalidad Cultural de Córdoba
en el año 2016?
Ya lo creo! La prueba está en que hoy nuestra ciudad es mucho
más conocida y recibe más visitas. Indudablemente han influido el Festival de la
Guitarra, el Concurso Nacional de Arte Flamenco, las Noches flamencas en el
Casco Histórico, la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba, El
Circuito Flamenco de Peñas y la Federación de Peñas Flamencas de Córdoba. |