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El Falla siempre está presente en su agenda. ¿Qué espera de
esta noche?
Tengo ganas de hacer Carmen en el Gran Teatro Falla. Si os
dais cuenta, Cádiz está cada vez antes en mi agenda, más cerca del estreno. El
público de esta ciudad es muy bueno pero a mí me sigue haciendo temblar, así que
prefiero tener la obra bien segura antes de llegar a mi tierra. Además, Carmen
para mí es muy especial, ya que mientras la estuve montando pasé unos momentos
familiares muy duros. Mi padre se puso enfermo, por eso hay mucha historia
personal detrás de esta obra. Pero gracias a Dios está bien, muy guapo.
¿Qué hay de los mitos de Bizet y Mérimée en tu Carmen y qué
le ha aportado Sara Baras a este personaje?
Cuando me metí en la piel de Mariana Pineda y de Juana la
Loca investigué los personajes y aparté mi personalidad para sólo centrarme en
cómo bailarían ellas si lo hubieran hecho. Sin embargo Carmen, como es tan
libre, me obligó a meterme entera para defender el personaje. A la hora de
bailar se crea una conexión entre Carmen y yo. Hay que tener en cuenta que mi
Carmen está basada en el mito creado por esos artistas, pero es otra que, sobre
todo, se impulsa a través de la libertad, la liberta de elegir y hacer lo que
quiera. La libertad que hoy día tiene la mujer. He intentado dar una visión
distinta porque ya se han hecho muchas versiones y hay que ofrecer algo
diferente.
¿ Entonces, ¿qué ha sentido al adoptar este papel?
No sé… Ha sido más difícil de lo que creía. Cuando hice el
montaje no había tanto de mí. Pero mi personalidad sale aunque no quiera, y eso
es complicado de calibrar. Además he soñado con hacer Carmen desde aquella
versión de Antonio Gades. Y lo más curioso es que cuando la he hecho no tiene
nada que ver con ella.
¿Las posibilidades expresivas del flamenco son una ayuda a
la hora de bailar esta historia?
El flamenco tiene una riqueza expresiva que te permite
explicar una obra sin tener que seguir el guión. Aquí por ejemplo el flamenco me
permite expresar diferentes actitudes, porque Carmen es distinta cuando está
sola, cuando está con el torero o cuando está con don José, y eso se ve en el
baile. Esta historia es como los palos del flamenco. Tiene tragedia como el
martinete o la seguiriya y momentos de euforia que se explican por alegrías, muy
de esta tierra. Además, me ocurre algo extraño, que es que cuando pienso en
Cádiz o bailo por alegrías, la tragedia la veo menos tragedia. Esta Carmen tiene
mucho de Cádiz, por eso la alegría vence a la tragedia.
¿Cuáles son las novedades y sorpresas de esta versión?
A mí me gusta mucho el número solista de Carmen, que es por
alegrías, y la habanera con la que da comienzo la obra es muy complicada porque
es muy lenta y tienes que contener y aguantar la fuerza. La muerte es uno de los
cuadros más fuertes, por seguiriyas. Ahí es donde reside una de las sorpresas de
este montaje, pero prefiero que la gente lo descubra. Sólo puedo decir que esta
Carmen elige su final. Otra novedad es que esta obra da una visión más elegante
y delicada del personaje de Carmen. Así, dejamos a un lado la gran carga sensual
de la figura para centrarnos en su actitud de mujer libre.
¿Qué hay de las figuras masculinas?
De nuevo he tenido el gusto de hacer un montaje junto a José
Serrano y Luis Ortega, que llevan muchos años conmigo. Ellos interpretan a Don
José y el torero, que como novedad, en esta obra no se pelean. Aunque estén los
dos en la misma escena, no se enfrentan entre ellos, sólo se comunican conmigo.
Y es que, realmente, la tragedia no es el enfrentamiento de estos dos hombres.
La tragedia de Carmen es la muerte, aunque una muerte no dramática sino
libertadora porque la muerte es su elección, es libre de elegir morir. Esto debe
ser difícil. Tan difícil que sólo lo hacen las heroínas.
En sus montajes pone mucho cuidado en mantener una onda de
intensidad muy concreta que lleva al espectador de un cuadro a otro, ¿cómo la ha
logrado con Carmen?
Pues pensé que en esta obra iba a ser más difícil porque
cuando monté el primer cuadro me di cuenta de que era muy fuerte. ¿Cómo iba a
mantener la altura? Pues ni sé como lo he hecho pero sigue subiendo y no deja de
impresionar desde la primera imagen a la última. El color también forma parte
fundamental de esta onda intensiva. Era arriesgado porque sólo hemos apostado
por el rojo y el negro excepto en el capote, que es un capote de verdad y no
queríamos maquillarlo. Todo lo demás va en esos tonos pero cambiados de sitio.
Por ejemplo, Carmen es roja entera, es Carmen, claro, pero luego hay escenas en
que el rojo está sólo en los zapatos, o sólo en don José cuando la ve por
primera vez...
Además de un nutrido elenco de músicos, cuenta con la
colaboración de dos gaditanos ilustres. ¿Qué le han aportado Paco de Lucía y
Javier Ruibal?
El maestro me ha regalado unos preciosos tangos que ponen
música al paso a dos de Carmen con el torero. Y qué decir de las magníficas
sevillanas que ha compuesto Ruibal, que interpreta maravillosamente otra
gaditana, la cantaora Brenda García. No me quiero olvidar de las grabaciones
realizadas en directo por la Orquesta del Liceo, con el violín solista de Ara
Malikian, siempre presente en los momentos más grandes, más sencillos y más
lindos. Ara es otro gran artista y gran persona.
Actualmente está girando con tres espectáculos (Carmen,
Sabores y Baras-Josep Carreras). Y se ocupa personalmente de aspectos artísticos
y técnicos, como la dirección, coreografía, iluminación, escenografía y
vestuario (junto con Sybilla). ¿Cómo se las arregla?
Con mucho trabajo, ganas, esfuerzo y, sobre todo, con un buen
equipo. El espectáculo lo hago yo y mi nombre figura en todos sitios pero no
sería posible sin el fantástico equipo que tengo alrededor. Me siento una doble
privilegiada porque me gano la vida con lo que más me gusta hacer, pero además,
estoy rodeada de mi familia. Mi hermano es mi mánager, mi hermana me cuida, mi
pareja está en la compañía. Me siento respaldada, acompañada, pero esto también
me hace trabajar más porque hasta en las horas que tenemos para descansar
hablamos de trabajo. Puede que haya gente a la que le guste y gente a la que no
le guste mi forma de trabajar, pero de lo que estoy segura es de que todos me
respetan, porque ven que hay un trabajazo detrás de todo esto.
¿Lo siente a pie de calle?
Desde luego. El cariño de la gente es inmenso. Vamos a comer
a cualquier sitio, estamos en otras ciudades, paseamos... y la gente siempre
viene a decirte algo bonito. Y en Cádiz y con la gente de Cádiz esto se
intensifica. Es cierto que yo llevo el nombre de Cádiz por todos sitios porque
Cádiz es parte de mí y de mi baile y yo soy parte de esta tierra. Cuando estoy
fuera de aquí y me encuentro a algún gaditano es algo precioso porque parece que
todos llevan consigo esa brisa, ese aire especial de Cádiz.
Hablando de Cádiz, ¿qué le pasa a esta ciudad con el
flamenco? Jerez y Sevilla siguen cuidando de su legado, con sus festivales, por
ejemplo. ¿Qué pasa con el tercera pata de la cuna del jondo?
A ver, Cádiz sigue siendo importante. A la vista está que se
ha intentado apoyar a los nuevos artistas de la tierra en iniciativas como la
celebración del Congreso Internacional de Arte Flamenco el pasado mes de
septiembre. La alcaldesa, además, me llama y me consta que llama a otros
artistas para asesorarse en este terreno que, por otra parte, debería tener más
ayudas por parte de las administraciones porque el flamenco es una disciplina
que nos distingue de otros países. No digo que la danza clásica o la
contemporánea no sean importantes y claro que también necesitan ayudas pero
están en todo el mundo. Flamenco sólo hay aquí y somos el último de la fila. A
mí me gustaría ayudar a los jóvenes, de hecho las tres últimas incorporaciones
de mi compañía son gaditanas: Brenda, Daniel y David.
Una compañía que es invitada a festivales internacionales de
todo tipo.
Sí, es una suerte. Tenemos un nivel que nos hace participar
tanto en festivales como en programaciones de teatro. Y es que yo tengo una cosa
muy clara. Yo estoy donde me ha puesto el público. Si el público paga para verme
en el Falla durante una semana, allí estoy, si no fuera así me tendría que
apoyar en festivales. Tenemos la suerte de poder ir aparte de un festival de
flamenco. Por eso, si puedo, vengo primero a Cádiz.
¿Qué artistas siguen siendo sus grandes referentes?
Carmen Amaya es uno de ellos. He sido una enamorada de su
valor como persona y de su baile. Es más, una de las cosas más hermosas de mi
Carmen es que llevo un chaleco de la propia Carmen Amaya. También, de pequeña me
encantaba Manuela Carrasco. Soy camaronera y, por supuesto, de Paco de Lucía, al
que admiro también por su humildad y su sentido del humor.
¿A lo largo de su carrera ha trabajado con estilos diferentes
al flamenco y con artistas alejados del jondo, ¿alguna vez ha sido blanco de las
críticas de los puristas?
Sí. Mira, Josep Carreras me dijo ayer que si te crees una
crítica buena también te tienes que creer una crítica mala, por eso es mejor no
creerse ninguna (ríe) Lo que quiero decir es que no me afecta y respeto que a
alguien no le guste lo que yo hago pero no tolero el insulto y da la casualidad
de que, desde ese llamado sector purista, me ha pasado eso con más asiduidad
que con los críticos de danza y de cultura. “No baila como La Macarrona”,
podrían decir. Pero ya existió La Macarrona. |