|
¿Usted ha cantado en cientos de plazas de toros, cines de
verano, con lluvia, con hambre, con sombrero, no creo que sin sombrero... Ha
estado en todos sitios?
Menos en adobo, he estado en todas partes y muy feliz.
Y, ¿siempre cantando con el mismo entusiasmo? (Le repito lo
del hambre, la lluvia, los carreteras de mala muerte...).?
Pues sí, porque yo empecé muy joven y sabiendo ya lo malas
que son el hambre y la necesidad. Así es que cada día de mi vida he dado gracias
por ser Juanito Valderrama, un tío con suerte.
¿El sábado canta en Lorca. ¿Cómo está de voz?
Ahí estoy, ahí estoy. Canto con toda la ilusión del mundo. Si
no tuviera ilusión no seguiría cantando. Con la edad aún sigo dando vueltas de
un lado a otro, pero no por necesidad, sino porque cantar me da ganas de vivir.
¿Tiene 87 años. ¿Qué?
Que la cabeza la tengo en su sitio. De mente estoy
perfectamente.
¿Habrá tenido algo que ver su inseparable sombrero?
Llevar el sombrero me ha ayudado a que no se me escapen las
ideas.
¿Cómo es ahora su vida?
Muy sedentaria. Aquí, con Dolores, mi mujer; con dos nietos
pequeños que están con nosotros y alegran la casa, y con mi hija Juana y mi hijo
Juan Antonio, que es un artista extraordinario.
¿Echa de menos sus años de juventud?
No hay nostalgia ninguna de la juventud, aunque echo de menos
algunas cosas de las antiguas. Yo con 22 o 23 años ya era famoso, se acabaron
las fatigas y empecé a ver la vida de color de rosa. Y así me he pasado años,
viendo la vida de color de rosa. Ahora, a mi edad, estoy tranquilo y con la
ilusión puesta en Juan Antonio, que va a ser un artista muy importante.
Juan Antonio, sí. ¿Sigue usted escribiendo letras?
Perentoriamente. Escribo mis coplas, mis versos, y de vez en
cuando hago una galita y así mato la afición. Nada de añoranzas, tan tranquilo.
¿Habrá gente a la que sí eche en falta?
Mucha gente. Qué giras que hacía tan bonitas junto a
grandísimos artistas. Ya no existen, me he quedado solo, sin Marchena, sin
Pinto, sin toda aquella gente que era como mi familia. Pero ahora hay jóvenes
que son muy buenos, y hay que animarlos.
¿Qué le molesta?
La mala educación. Eso sí que abunda, por desgracia, la mala
educación y la agresividad. Pero no podemos fijarnos sólo en la mala gente, ni
culpar de todo a la juventud, como si ellos fuesen los maleducados y los mayores
no. Hay una gente joven maravillosa, que es la que tiene que llevar a España por
buen camino.
¿Buen camino de libertades.?
Las libertades, cuando son tantas, dan algunas cosas malas.
La libertad es muy buena pero tiene sus inconvenientes, como que la gente no
tenga miedo a la autoridad.
¿Es un hombre bueno?
(Dolores, ¿soy un hombre bueno?, le pregunta). Bueno, sí. No
recuerdo haberme portado con nadie mal y he ayudado a mucha gente de mi
profesión. No presumo de buena persona, pero creo que lo soy. Y honrado, muy
honrado.
Y ese hombre honrado que dice ser, ¿ha reído o ha llorado
más?
¿Yo? Me he reído más que he llorado, porque a partir de 1941
he tenido mucho éxito discográfico, dentro y fuera de España. Me han dado todas
las medallas del mundo y he escuchando a mucha gente cantando mis canciones por
las calles. ¿Ah! Y tengo el respeto y el cariño de mis compañeros.
¿Se casa el príncipe Felipe.?
Se nos casa. Yo creo que es preciosa la futura reina y si él
es feliz eso es lo importante. En los tiempos que vivimos qué más da que uno sea
divorciado o no. Que sea una buena reina, que lo quiera y que sean felices, nada
más.
¿Tiene la sensación de que en el terreno artístico le ha
quedado algo por hacer?
Siempre piensa uno que ha podido hacer más. Creo que a mí se
me podría haber aprovechado más en el cine, porque lo que he hecho no es bueno,
la verdad. En lo demás, creo que he conseguido en mi género lo máximo. |