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¿Cómo se siente al saber que va a recibir la Medalla de
Andalucía?
Muy feliz, conmovido y profundamente agradecido. Me ha tocado
siendo mayorcito pero siento que el flamenco no me debe nada, sino que soy yo el
que le debe al flamenco porque ha sido y es toda mi vida. Encima de que hago lo
que me gusta, me premian por ello. Ya puedo morir tranquilo.
¿Qué opinión le merece el panorama flamenco de Córdoba?
Bien pero con respeto porque, aunque hay otras tendencias
igual de respetables, no estoy de acuerdo en que llamen flamenco a cualquier
cosa. En Andalucía hay de todo, pero lo positivo está en Córdoba. Aquí existe un
sentimiento de flamenquería y peñas que avalan y dan calor a los flamencos, que
los forman y les sirven para reciclarse en ciertos momentos. Por eso los
cordobeses acaparan premios allí a donde van. El flamenco en Córdoba está muy
vivo.
¿Cómo valora la evolución del Concurso de Flamenco?
Positiva porque después de 50 años estamos embarcados en un
Año del Flamenco y esto quiere decir que está vivo.
¿Cómo ha vivido Fosforito esa evolución?
Han sido mil peripecias por un millón de caminos extranjeros.
Tal vez por eso lleguen ahora los premios, por tantos años dedicado al flamenco
y por mi actitud firme en la idea del flamenco. |